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Un mazazo a la Constitución


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Namphi Rodrígueznamphirodriguez@gmail.com

Con la aprobación por el Senado del proyecto de Ley de Partidos, la corriente política del presidente Danilo Medina ha decido colocarse de espaldas a la sociedad y transitar el camino de la ilegitimidad política.

La distinción entre legalidad y legitimidad es una diferencia esencial en el Estado democrático de Derecho, pues lo legal pertenece al dogma del Derecho positivo y lo legítimo al orden de la política. De ahí que una ley sin legitimidad es una expresión de autoritarismo político.

Más aún, si se ha denunciado que esa ley contraviene preceptos constitucionales y desconoce los derechos de las personas a asociarse libremente sin la intromisión del Estado en la manera de organizar los partidos.

Pudiéramos decir que estamos ante un momento de regresión constitucional a prácticas autoritarias del pasado que conducen a la elusión del mandato de Carta Magna con el único fin de satisfacer las apetencias irrefrenables del poder de turno.

La elusión constitucional es una “maniobra sofisticada” que procura adoptar leyes que contengan disposiciones que escapen al control de la Constitución.
Como ha escrito el jurista colombiano Manuel Fernando Quinche, “la elusión constitucional consiste en la articulación de un ingenioso juego de poder, por el cual se articulan maniobras formalmente válidas, encaminadas a adoptar textos normativos que evaden el ejercicio del control constitucional”.

Actos como el de ayer del Senado originan consecuencias infortunadas, en la medida en que se desarticula las redes de control constitucional al poder establecidas dentro de un Estado que se precie de ser democrático.

Ahora se vaticinan cataclismos institucionales en el tránsito de la ley a la Cámara de Diputados, donde las mayorías calificadas que requiere para su aprobación hará optar a sus mentores por uno de dos caminos: llegan a un consenso con las demás fuerzas políticas o convierten al Congreso en una inmundicia para imponer una ley que erosione la democracia interna de los partidos políticos.

En el telón de fondo de este último escenario aún sangran las heridas que ha dejado en el PLD la reforma constitucional del año 2015 que impuso una reforma constitucional a sangre y fuego para mantener pegados a la “teta del poder” al grupo de Palacio.

Ahora pudiera ser peor, pues alrededor del presidente Medina medra una caterva de “asesores” brasileños que promueven “elevación” del gobernante al paradigma de conducta que emula la fiereza del león y la astucia del zorro.

Como he escrito, una especie de cíclope de la política que lo desea controlar todo, someter a sus enemigos y a sus partidarios, y aplastar a quienes no comulguen con sus fines.
Lo lamentable es que se está dando un mazazo a la Constitución.

fUENTE: eLNACIONAL

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