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Los Diputados y el regalo de madre

El mejor regalo que la Cámara de Diputados y el Senado de la República, les pueden hacer a las madres dominicanas es fajarse a cumplir su misión, esto es, hacer leyes que regulen el comportamiento de la sociedad, de las instituciones, de los partidos políticos ¡Y fiscalizarla! Para que se respeten, empezando por ellos mismos y la justicia.

Las madres sueñan con que el país tenga un desarrollo armónico, equilibrado y humano. De manera tal, que el ciudadano y las instituciones cumpliendo con su deber, estructuren un escenario acogedor, seguro, ejemplar, que les facilite desarrollar la más importante función de su vida: formar hijos de bien, útiles a la sociedad.

Las madres anhelan que sus hijos sean felices, exitosos, vivan en paz. Desean que los legisladores le pongan la plataforma para alcanzar sus metas. Basta que se concentren en proporcionar bienestar, seguridad, tranquilidad al pueblo; a que reine la justicia social y bienestar colectivo. Esos son los regalos que las madres mas anhelan. Es más importante que un abanico, estufa o fundita de arroz y salami.

Lamentablemente, la mayoría de los legisladores dedica su tiempo a cosas alejadas de su misión. Le conviene mantener el pueblo en la pobreza e ignorancia para comprarle el voto a cambio de un plato de comida. Así logran reelegirse. Tienen un “barrilito” dinero extra para hacer regalos en diferentes ocasiones. Millones de pesos para “programas sociales” para dar limosnas, para campaña política y conseguir votos.

Le dedican tanto tiempo a esos “programas sociales”, que no legislan ni fiscalizan leyes. Si el pueblo le mereciera respeto, se fajaran a legislar para que las madres, estén mas tranquilas.

No es cuestión de regalar estufa y abanico, necesitamos leyes para hacer del país un jardín hermoso, acogedor, acariciado por las brisas de la paz, amor, tranquilidad, donde podamos caminar sin temor, donde reine el orden y disciplina en las instituciones, se apoyen las empresas, la agricultura y se abran fuentes de trabajo por doquier. Esa es la misión de los congresistas.

Odio verlos, evadiendo sus responsabilidades, enviando proyectos de un lado a otro, discutiendo por bonos, mientras reciben jugosos salarios, prebendas y “el hombre del maletín”.

El asunto no es si en la Cámara de Diputados redujeron o no los millones para programas sociales, ni congresistas que quieran mas bonos, ¡es que ese “barrilito”, no debe existir!!. Con dadivas, no es que los congresistas deben atender problemas sociales, es con leyes juiciosas y fiscalizando su cumplimiento.

Señores legisladores, olviden “el barrilito” que lo aleja de su misión, dejen de dar limosnas. Comprendo que la capacidad de algunos es solo para eso, pero no avergüencen más la nación, que impotente los observa, en campaña política permanente. Tampoco humillen con dadivas a las madres pobres, frente a los hijos. Ellas lo que desean es desarrollar sus potencialidades y fuentes de trabajo, para satisfacer sus necesidades con dignidad y respeto.
Concéntrense en su trabajo: legislar y fiscalizar.Es el mejor regalo para las madres y la sociedad.

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