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Lo que “esconde” el líder de los maestros dominicanos detrás de esa sonrisa

Por Robert Vargas

La pasada semana cubrimos la más reciente y masiva manifestación de la Asociación Dominicana de Profesores, (ADP), frente al Ministerio de Educación, en la avenida Máximo Gómez del Distrito Nacional.

Al igual que la aplastante mayoría de los allí presentes, nosotros desconocíamos lo que “esconde” el líder de los maestros, Eduardo Hidalgo, quien además es diputado por el Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), por la Circunscripción 3 de Santo Domingo Este.

Lo vimos sonreír, gritar consignas, cantar como si disfrutara de un karaoke y escuchamos su discurso, el cual pronunció, parcialmente bajo la lluvia.

Sin embargo, detrás de esa sonrisa hay algo “oculto” y, aparentemente, todos en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), de la ADP lo conocen y están preocupados.

Un día despúés de la manifestación del 13 de abril, me encontré por casualidad con uno de los dirigentes de la ADP y él me dijo lo siguiente:

-“Por eso fue que cuando él daba su discurso, me le coloqué muy próximo”, para socorrerlo, si fuera necesario.

Detrás de la tarima estaba estacionada una ambulancia, no pensada en Eduardo Hidalgo, pero allí estaba.

La cuestión es que el líder de los maestros está poniendo en riesgo su propia vida al someterse a un ritmo tan agitado en las luchas con las que defiende a sus colegas de las escuelas públicas.

Según su compañero del CEN, Eduardo Hidalgo padece de afecciones cardíacas y de variaciones en la presión arterial, que obligan a que todos estén atentos a lo que le sucede o pueda suceder.

Aún así, él se mantiene firme y radicalizado.

La mayoría de los maestros y maestras parece que lo aman pero, probablemente, no se percataron de que la ronquera exhibida en su discurso pudo tener otros motivos más allá que el cansancio, la fatiga y el estres.

Hidalgo, independientemente de si tiene o no razón en sus reclamaciones, realiza una jugada arriesgada y en ella parece que compromete su vida.

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