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Faltan muchas cosas por aclarar sobre 1961

Félix Quiñones

NEW YORK.- En este mismo periódico leí un artículo del señor Rolando Robles, que al igual que yo, vive en New York. En su escrito, él habla de los engaños y estafas que le hacen a los Dominicanos, a los que viven allá y a los que vivimos fuera de la Patria. Me gustó mucho lo que dice el compatriota, porque dió informaciones que mucha gente de otras generaciones desconocemos.

Me gustaría que él me aclare algunos detalles de los tiempos de la muerte de Trujillo. Que me explique a mí y a los jóvenes que tenemos intenciones de incursionar en el escenario de la política, El señor Robles expone algunos datos que yo desconocía. Y voy por más, que me diga dónde yo puedo encontrarlos o quién puede confirmarlos.

Quizás por la costumbre de engañar a la gente, es que siempre se comenta -y de manera despectiva- sobre la candidatura de Ramfis Domínguez Trujillo como si fuera ilegal, y que con la misma se busca instaurar una dictadura semejante a la de su abuelo. Esto es algo insólito. Ramfis al igual que yo nació varios años más tarde de la muerte de su abuelo; ahora, lo que si puedo yo asegurar es que, con su candidatura, él solo busca acabar con la vagabundería y la corrupción que existen en la tierra de Juan Pablo Duarte.

Los Dominicanos que vivimos fuera, tenemos la firme esperanza en Dios de que un hombre como Ramfis llegue al palacio de Gazcue como Presidente, porque no tiene compromiso con la trulla de vividores que incursionan en los partidos políticos con intenciones de vivir a costa del Estado.

El señor Robles debe publicar el nombre del personaje que mató o mandó a matar al padre de Nuria Piera; y cómo fue que luego lo mataron a él. También me gustaría, que aclare con detalles, la famosa Ley que prohíbe a los Dominicanos hablar o hacer propaganda a favor de los Trujillo.

Si no es mucho pedir, queremos saber también, quiénes fueron los que se inventaron lo del Banco de los Trabajadores, porque un pariente me dijo que a cada trabajador le llegaron a descontar casi 200 pesos que, en ese tiempo eran 200 dólares. Si calculamos, que había un millón de trabajadores en los años 70’s estamos hablando de una estafa de 200 millones de dólares.

Existen otros tipos de robos que no los comete el gobierno, pero si sabemos que son producto muchas veces, de ignorancias o cegueras. La gente se vuelve loca y cree en todo lo que le dicen, producto de las necesidades o de ser sumamente ambiciosos. De tal manera que, hasta que no logremos instaurar un gobierno coherente, capaz y responsable en el Palacio de Gobierno, estaremos buscando la suerte de manera absurda.

De lo que sí quiero que personas más viejas que yo escriban y hablen es, de todos los engaños que le hacen al pueblo los actores del Estado Dominicano. Le voy a poner un ejemplo al señor Robles: el de los Diputados de Ultramar, que dicho sea de paso, no estoy en desacuerdo de que existan.

Ahora, los que hemos tenidos del 2012 en adelante y que fue cuando se inició la zafra, estos Diputados son de la secreta, porque nadie los ve por ningún lado, nadie los conoce, según una encuesta realizada; nadie sabe dónde están sus oficinas y cuándo se reúnen con sus representados. Pero dicen que nos representan. ¡Bárbaros!

A veces me pregunto, por cuánto nos salen a los que pagamos impuestos en República Dominicana, los sietes diputados del Exterior o Ultramar, y qué papel juegan en la actualidad para justificar su sueldo. De igual manera me pregunto, cuál proyecto de ley ellos han introducido a la cámara, que le sirva para algo a la gente que vivimos en esta circunscripción No.1.

Porque en el año 2013, cuando la Procuraduría General de la República abrió la ventanilla de servicios legales en el Consulado Dominicano de New York, lo hizo para expedir certificados de buena conducta y otros documentos de importancia para la diáspora. El Congreso Nacional le hubiera aprobado ese proyecto a cualquiera que lo hubiera sometido, hasta sin ser diputado, porque se trata simple y llanamente, de una ventanilla recaudadora de recursos para el Estado, mediante la venta de dichos documentos.

Por todas estas cosas y otras mas, es que pienso que tenemos que buscar la solución en un candidato que no sea de los partidos tradicionales de la época. Un hombre sin compromisos con nadie, que no esté acostumbrado a violar las leyes a sabiendas de que nada le pasará porque la corrupción es aceptada y hasta permitida por todas las autoridades.

Para terminar y no hacer este trabajo tan extenso, le pido al caballero Robles con toda sinceridad, que continúe escribiendo informaciones, que por algunas razones desconocíamos, porque sucedieron cuando la mayoría de nosotros no habíamos nacidos, o quizás, es que las tenían secuestradas. Es mi opinión.

Por Félix Quiñones

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