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El desempeño de los Tribunales

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EL AUTOR es médico y abogado. Reside en Santo Domingo

                Al rendir un informe con motivo del Día del Poder Judicial, durante la Audiencia Solemne celebrada en la Sala Augusta, con la presencia del presidente Danilo Medina, el magistrado Germán sostuvo que sin computar otros actos con categorías similares, los números que totalizan son 427,842 casos resueltos.

                “Estos datos nos revelan que el 96% de los expedientes recibidos tuvieron solución; o sea, que de cada 100 casos que ingresaron a cada tribunal de fondo, 96 fueron fallados”, expuso.

                El magistrado Germán Mejía detalló que durante el periodo enero-septiembre de 2017, los tribunales de fondo recibieron 445,867 expedientes para decisión.

                Indicó que de los expedientes recibidos, las jurisdicciones penales resolvieron 180,718, las civiles y comerciales 74,445; los tribunales laborales 16,469; los de Niños, Niñas y Adolescentes 46,445; la Jurisdicción Inmobiliaria 20,784; el Tribunal Superior Administrativo 1,053 diferendos, y los juzgados de Paz 87,925.

                En el mismo periodo, y a través de sus órganos, precisó que el Pleno y las Salas Reunidas de la SCJ emitieron un total de 384 decisiones; la Primera Sala dictó 4,049; la Segunda Sala 3,588 decisiones y la Tercera Sala 2,174.

                Estos datos ofrecidos por el presidente de nuestra SCJ son alentadores, pero al mismo tiempo revelan una evaluación incompleta del desempeño de los tribunales. Y digo esto, porque la preocupación evidente ha sido valorar desempeño solo en base a volumen: Número de expedientes recibidos, número de expedientes fallados y número de expedientes en mora.

                En ningún caso y a ningún nivel se valora la calidad de las sentencias emitidas. Cómo puede calificarse el contenido de las mismas, desde los aspectos jurídicos, gramaticales, consideraciones hechas de la jurisprudencia, recurrencia al Derecho Comparado, a la doctrina, apreciación y evaluación correcta de los informes periciales, el uso de la lógica, de la experiencia propia y la de otros tribunales, y el sentido común.

                El hecho de que los jueces entiendan que solo se les valora en base al trabajo realizado y no a la calidad del trabajo hecho, da pie a que se produzcan sentencias superficiales, de pobre contenido, sin ir precedidas de investigación, discusiones detalladas y análisis profundos de los casos; esto es, que se produzcan sentencias numerosas, pero fútiles, para salir del paso y dar la impresión de que se trabaja mucho, de que se mantiene el Tribunal al día.

                Para evitar este mal, que considero tan negativo o más que el moroso, me atrevo a proponer que se creen Comisiones Regionales, que mensualmente tomen sentencias al azar de cada Tribunal del país y valoren la calidad del contenido de las mismas, además de su apego al Derecho, a las buenas normas de expresión y a la lógica.

                Ya es tiempo de que la jurisprudencia de nuestros tribunales, por su calidad, pueda ser tomada de ejemplo y no se le esconda como cenicienta vergonzante.

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