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Cláusula para derogar Tlcan genera fricciones entre Canadá y EE.UU.

(PL) La introducción de un requisito para cancelar rápidamente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) introduce nuevos puntos de fricción en las negociaciones entre Canadá y Estados Unidos, informaron hoy medios de prensa.
La cláusula de rescisión ha surgido como un punto de estancamiento en las últimas etapas de las negociaciones, señaló la agencia The Canadian Press.Fuentes que solicitaron el anonimato dijeron al medio de prensa que los negociadores estadounidenses dejaron claro que se trata de una formalidad adicional para facilitar la terminación del Tlcan, si una de las partes lo desea.

A fines de año, Washington propuso una cláusula que pondría fin al pacto a los cinco años, a menos que todos los países integrantes -Canadá, Estados Unidos y México-, acordaran continuarlo por otro lustro.

Pero luego dicha iniciativa desapareció de la lista oficial de prioridades de Estados Unidos, subrayó el medio.

Las fuentes indicaron que la ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland, y el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, mantienen diferencias en la cuestión.

Al respecto este miércoles, durante una rueda de prensa, Freeland argumentó que la cláusula agregaría un elemento de incertidumbre a lo que ella piensa ‘sería un buen acuerdo’.

En segundo lugar, recordó que el Tlcan ya tiene una norma que permite a sus miembros abandonarlo, lo cual se hace efectivo seis meses después de la notificación a los otros dos socios.

La posición de Canadá respecto a la cláusula de extinción no ha cambiado. Nuestra opinión es que esto es absolutamente innecesario, enfatizó la jefa de la diplomacia.

Según las fuentes, Estados Unidos sigue sin una posición clara y evalúa, incluso, relacionar la cláusula de rescisión con la magnitud de los déficits comerciales.

Los negociadores de la modernización del Tlcan trabajan contra reloj: varios capítulos aún no se han cerrado y las diferencias sobre los productos lácteos, la propiedad intelectual y otras cuestiones aún no se han resuelto, mientras parece tener mayor prioridad la parte relacionada con los automóviles.

Funcionarios estadounidenses consideran que las negociaciones para renovar el pactado tripartito que data de 1994 podrían verse en peligro si se extienden más allá del mandato del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que concluirá en diciembre, y cuyo sucesor deberá conocerse tras los comicios generales del 1 de julio.

Asimismo, se teme que la pérdida del control republicano en ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, luego de las elecciones legislativas de noviembre, podría obstaculizar el deseo de Trump de reformar el Tlcan.

El gobernante ha dicho que de no lograr un acuerdo favorable a los ojos de Washington, optaría por sacar a Estados Unidos del pacto.

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