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Diseñada una vacuna con nanopartículas eficaz frente a todos los virus de la gripe

La gripe estacional o ‘común’ es responsable cada año de la muerte de cerca de medio millón de personas en todo el planeta y de entre 2.000 y 3.000 españoles. De ahí que con la llegada de los fríos invernales, se recomienda que las personas incluidas en los ‘grupos de riesgo’ de sufrir complicaciones por esta infección se vacunen frente al virus de la gripe. Todos los años. Y es que como consecuencia de su elevada capacidad de mutación, el virus cambia y es necesario utilizar una vacuna diferente, lo que más allá de causar el ‘engorro’ de tener que pincharse todos los años compromete, y mucho, la eficacia de las propias vacunas. Sin embargo, esta situación podría cambiar en un futuro muy próximo. Y es que investigadores de la Universidad Estatal de Georgia en Atlanta (EE.UU.) han desarrollado una vacuna eficaz capaz de inducir una inmunidad a largo plazo frente a todos los virus de la gripe. O así sucede, cuando menos, en modelos animales –ratones.

Como explica Bao-Zhong Wang, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «la vacunación es la forma más efectiva de prevenir las muertes por el virus de la gripe, pero este virus cambia rápidamente y las personas se ven abocadas a tener que recibir una nueva vacuna cada año. Por ello, estamos tratando de desarrollar una estrategia vacunal que elimine esta necesidad de vacunación anual. Y lo que estamos desarrollado es una vacuna universal, lo que evitará tener que cambiar de vacuna todos los años dado que ofrecerá protección frente a todos los virus de la gripe».

Frente al ‘tallo’, que no la ‘cabeza’
Las vacunas de la gripe se renuevan cada año para hacer frente a las cepas del virus que, según las predicciones, predominarán durante la siguiente estación de gripe. Sin embargo, hay dos problemas: las vacunas nunca son totalmente eficaces –el porcentaje de personas vacunadas que adquieren la ansiada protección frente a la infección se establece en torno al 60%, aunque en esta campaña 2017-2018 de vacunación es incluso inferior– y siempre acaban surgiendo nuevas cepas que no han sido incluidas en las vacunas. Así sucedió, por ejemplo, con la pandemia de gripe A (H1N1) del año 2009, responsable de la muerte de más de 200.000 personas en todo el mundo en tan solo 12 meses. Por tanto, como apuntan los investigadores, «necesitamos con urgencia una vacuna universal frente a la gripe que ofrezca una amplia protección frente a varios virus y que acabe con las limitaciones de las vacunas estacionales».

Pero, ¿cómo actúan estas vacunas? Pues básicamente, su objetivo es inducir la producción por el organismo de anticuerpos frente a una glucoproteína que, denominada ‘hemaglutinina’ y localizada en la superficie viral, es utilizada por el virus para anclarse a las células que va a infectar. Así, lo que se hace en estas vacunas en inocular partículas inactivadas de la hemaglutinina –concretamente, de la ‘cabeza’ de la glucoproteína– para enseñar al sistema inmune quién es el enemigo. Pero hay una complicación: esta ‘cabeza’ o región globular de la hemaglutinina es diferente para cada virus, por lo que el diseño de una vacuna frente a todas y cada uno de los virus de la gripe parece, simple y llanamente, inviable.

Al inducir una respuesta frente al ‘tallo’ de la hemaglutinina se induce una protección frente a distintos virus de la gripe
Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues promover la producción de anticuerpos no frente a la ‘cabeza’, muy variable, sino frente a otra región de la proteína mucho más homogénea para todos los virus: el ‘tallo’. Así, los autores han diseñado una vacuna en la que se inoculan nanopartículas que actúan sobre el ‘tallo’ de la hemaglutinina, lo que confiere una protección completa y a largo plazo frente a muchos virus de la gripe del tipo A.

Como apunta Bao-Zhong Wang, «lo que buscábamos era inducir una respuesta frente al ‘tallo’ de esta glucoproteína, no frente a la ‘cabeza’. De esta manera logramos una protección frente a distintos virus porque todos los virus de la gripe comparten este tallo. Sin embargo, esta región de la hemaglutinina no es estable, por lo que hemos tenido que ensamblar el ‘tallo’ en una nanopartícula proteica para que no sea degradado. Y dado que nuestras células inmunes tienen una buena capacidad para ‘absorber’ esta nanopartícula, resulta mucho más eficaz que las proteínas solubles empleadas en las vacunas convencionales a la hora de inducir una respuesta inmunitaria».

Pero esta vacuna de nanopartículas, ¿funciona? Pues para averiguarlo, los autores la administraron por vía intramuscular, y no solo una sino dos veces, en un modelo animal –ratones–. Y una vez vacunados, los animales fueron expuestos a distintos virus de la gripe: H1N1, H3N2, H5N1 y H7N9. ¿Y qué pasó? Pues que ninguno de los ratones inmunizados contrajo ninguna de las variantes de la gripe y la cantidad de virus en sus pulmones se vio notablemente reducida.

Hurones antes que humanos
En definitiva, como concluye Lei Deng, co-autor de la investigación, «nuestra vacuna está compuesta de dominios altamente conservados, lo que explica por qué induce una inmunidad que puede ofrecer una protección universal. Las vacunas frente a la gripe estacional inducen una respuesta inmune frente a la ‘cabeza’ de la hemaglutinina. Y dado que este dominio de la proteína tiene una enorme variabilidad, nos vemos obligados cada año a tomar nuevas cepas para la vacuna. Sin embargo, nuestra estrategia solventa este problema. Pero aún tiene que ser evaluada en los seres humanos».

Por tanto, aún habrá que esperar. De hecho, y previamente al desarrollo de los necesarios –y absolutamente obligatorios– ensayos clínicos, los autores probarán primero la nueva vacuna en hurones, cuyo sistema respiratorio resulta prácticamente similar al de los humanos.

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